Las mujeres con larga melena van a la peluquería con una imprudencia que raya en la temeridad. La profesional coge sus herramientas y las maneja con suavidad para ocultar un acto que en realidad es violento y mutilador. Los rizos van cayendo y como un tronco talado muestra los anillos, sobre el suelo queda toda la vida anterior de las clientas. Al final las muchachas salen del local con un peinado a lo garçon, trocadas en otras sin saberlo. Llegarán a casa y algún novio les dirá “me gustabas más ayer”, pero habrá otros amantes con los que dejarse crecer el pelo. Eso, las afortunadas. Alguna otra se desangrará en el contenedor con las afiladas tijeras en el cuello.
Micro tuneado, para Fernando Martínez, en la IV Microquedada Microrrelatista en Barberà del Vallès, Barcelona.
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