viernes, 28 de octubre de 2011

Indulgencia

El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral. Al oír unos extraños jadeos y gemidos detrás de la puerta, corrió a esconderse detrás de una de las grandiosas columnas del pasillo. Después de media hora vio salir de la estancia a uno de sus capitanes y a un alabardero recomponiéndose el uniforme. La ira le subió a la garganta. Esa relación contra natura no se podía consentir en la mismísima casa de Dios. Dios estaba de su parte. De su parte quedaba arreglarlo. Arreglado quedó cuando dos días después enterraban al Capitán Hans en la más absoluta intimidad. El comandante asistió con la conciencia tranquila y, en varias ocasiones, miró de reojo a Bruno. A él le había perdonado. Era clemente. Después de todo, era su alabardero más guapo.


Participación si éxito en el Concurso de Microrrelatos de Getafe Negro.

14 comentarios:

Nicolás Jarque dijo...

Mar, la doble moral cuanto daño hace. Bien dibujado en este caso y de forma muy original.
Me gustó.
Un abrazo.

Mar Horno dijo...

Gracias Nicolás. La verdad es que la frase de inicio no me inspiraba nada y el micro ha quedado regular tirando a bajo. Un saludo.

Lola Sanabria dijo...

Aunque se veía venir el final, el micro consigue hacer sonreír.
Buen intento.

Abrazos varios.

Yolanda dijo...

Muy bueno Mar.

Mar Horno dijo...

Lola, cuando la cosa no nos inspira se nota y mucho. Si hace sonreir algo es algo. Un beso.

Gracias Yolanda, qué bueno tenerte por aquí. Un beso.

Patricia Nasello dijo...

Debilidades fatales. Curiosmante, no para quien las padece sino para su prójimo. Supongo que así es siempre el poder.

Ganar o perder en una anécdota.
Un gran micro, Mar!!!!

Abrazos

Mar Horno dijo...

Muchas gracias Patricia. Qué bien lo has expresado, ganar o perder es una anécdota. Un beso guapa.

Alberto Proset (Ojodegato) dijo...

Hombre, la frasecita te la has llevado muy bien hacia la temática que has tratado. No desentona y eso ya es mucho.
Un saludo.

Miguelángel Flores dijo...

La frase incial no motiva para nada. Y al final te acabas olvidando del mal comienzo, porque acaba en crítica con sonrisa, o viceversa, y eso siempre deja buen gusto en la boca.
Un saludo, mar.

Mar Horno dijo...

Alberto, no desentona, pero ha quedado bastante soso.

Gracias Miguel Ángel, si provoca alguna sonrisa que otra me doy por satisfecha. Un saludo

Luisa Hurtado González dijo...

Pues, con éxito o sin él, a mi me ha resultado de lo más simpático.

XAVIER BLANCO dijo...

Mar, La frase de inicio no era para tirar "cohetes", yo no fui capaz de escribir nada. También pensé una historia "políticamente incorrecta", pero no fui capaz de hilvanarla. Se que no te enfadarás, pero a mi me parece falto de ritmo. El recurso de encadenar las mismas palabras en la parte central es ingenioso, pero...no tiene continuidad. El final es bueno, y el sabor de boca que queda es agradable...yo ni siquiera fui capaz de escribir algo.
Un abrazo

Elysa dijo...

A mí me ha hecho sonreir ese final y la doble moral del prota. La frasecita es que se las traía, nada fácil.

Besitos

Mar Horno dijo...

Gracias Luisa, la verdad es que solo es simpatiquillo, qué se le va a hacer. Un beso.


Xavier, estoy de acuerdo contigo. Lo único bueno que tiene es que es políticamente incorrecto.

Hola Elysa, la verdad es que leyendo los micros que se han presentado ninguno era nada del otro mundo, yo creo que el tema inspiraba poco o la primera frase, no sé. Pero bueno, a otra cosa mariposa. Un beso.

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