viernes, 9 de diciembre de 2011

El faro

Gracias Cabopá


Diciembre es para mí navegar en el mar de los naufragios.

Cabopá me ha regalado un Faro para que encuentre la luz entre las tinieblas pobladas de mentiras de espumillón y demonios de descolorido rojo.





Maremotos ya tiene Faro.

23 comentarios:

Nicolás Jarque dijo...

Mar, compartimos faro, que lo sepa usted, jaja.
Me alegro que ya tengas luz para las tinieblas que se avecinan, ahora que llega la Navidad.
Un abrazo grande y a seguir escribiendo.

XAVIER BLANCO dijo...

Mar, yo siempre me he considerado un pirata, y los piratas nunca dejan de soñar. Un pirata a lomos de ciclopeas olas, huyendo de cantos de sirena.
Me gustan los faros, pero no todos alumbran el verdadero camino. Diciembre es un mes extraño, de fin de ciclo, de crudo invierno, de hipocresías disfrazadas de consumo, de falsas felicidades vestidas de Papa Noel, pero por fuerte que batan las olas no naufragaremos, tu también eres un poco pirata, hay que seguir soñando y escribiendo, esa es la suerte que tenemos, si no nos gusta este mundo cogemos la pluma e inventamos otro.

Un abrazo Mar.

Laura dijo...

Hola Mar, cuando veas alumbrar ese faro con sus señales nocturnas, piensa en la suerte que tienes por poder verlo, por poder decidir si quieres embarcarte hacia él, o no quieres, por la suerte inmensa de que alguien te lo haya regalado.

No, diciembre no es el mes más maravilloso, lo sé también por todo lo que me susurra al oído según van pasando los días. Pero ahora sé, que cuando esos días me pesen más que los otros, podré venir por aquí para mirar tu faro.

Un beso y un abrazo.

Patricia Nasello dijo...

Cuando la oscuridad invernal se aproxima, quizá una luz sea el mejor de los regalos.
Enhorabuena, Mar!!!

Un abrazo

Cabopá dijo...

Hola Mar,
Cuánto me alegro que llegue la luz de ese Faro de Cabo de Palos hasta tu mar de olivos...
Se ven muy bien las foticos en esta ventana de "maremotos" que yo considero porque me asomo y leo siempre con unas palabras muy bien escritas...
Espero que esta luz te ilumine en las ideas y lo plasme pronto con esa forma tan peculiar que tienes para escribir. A mi me gusta y a mucha gente que veo siempre por aquí.
Ánimo y al papel o al teclado, quedo a la espera de una nueva entrada llena de "palabras bien escritas". Hace tiempo que el mes de diciembre es un, otro mes cualquiera.
MUCHOS BESICOS.

Sara Lew dijo...

Qué bello regalo has recibido! Siempre es preciso una buena luz que guíe nuestros pasos.
Te deseo lo mejor. Un abrazo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Felicidades por ese faro. Cuando iba a nacer mi nieta, le pedí a una artista que me diseñara para ella un ex-libris. Hizo un faro. Y es verdad que nos hace llegar la luz. Un abrazo.

JValentina dijo...

Los faros son siempre un buen regalo, donde la luz nos guía por esta vida llena de sueños y esperanzas..
Me encantan las dos fotos
Un abrazo

Mar Horno dijo...

Nicolás, la luz del faro de Cabopá alcalza para guiarnos a todos y ese atardecer cura hasta el alma más cansada. Un abrazo.

Mar Horno dijo...

Xavier, me gusta mucho el Faro, pero no para volver a la orilla, sino para alejarme de los acantilados. Pero que sigo en blanco, también te lo digo. Un abrazo pirata.

Lola Sanabria dijo...

Buen paraje para un faro que nos lleve a buen puerto a todos los que entramos en tu mar.

Abrazos guiados.

Mar Horno dijo...

Laura, ven al Faro cuando quieras, te invitaré a un café y miraremos atardecer. Un beso.

Patricia, vente también al café, pondremos los pies sobre la mesa y descansaremos nuestra vista en el mar, ese que separa pero que también une. Un beso.

Mar Horno dijo...

Cabopá, tienes que venir a Jaén. Tú que amas tanto el mar, quedarás prendada del mío. Desde el Castillo de Santa Catalina se divisa un verdadero mar de olivos, centenarios, sabios, el verde plata de sus hojas parecen espuma y las nubes en el horizonte, gaviotas de algodón. Un beso. Te mandaré una foto de mi mar en cuanto pueda.

Mar Horno dijo...

Sara, maravilloso regalo. Una luz que aleje las tinieblas. Un beso.

Mar Horno dijo...

Isabel, una nieta siempre es un faro. Nuestro faro, nuestro refugio, nuestro amor. Tengo pendiente algunas lecturas de tu blog, pero es que nunca quiero leerlo con prisas. De este fin de semana no pasa. Un beso.

Mar Horno dijo...

JValentina, bienvenida al blog y gracias por el comentario. Llévate la luz que quieras y vuelve pronto. Un saludo.


Lola, atraca tu barca en el embarcadero, aquí siempre encontrarás buenas vistas. Un beso.

Elysa dijo...

Hermoso regalo, Mar, e inspirador. Los faros parecen atraer historias para contar.


Besitos

Rosa dijo...

Comparto tu blanco, Mar...Este mes es horribilis siempre para mi y la inspiración juega conmigo al escondite... Las fotos de Cabopá son preciosas y yo también he escogido ese cielo de rosas y malvas...Besos desde el aire

Mar Horno dijo...

Elysa, los faros inspiran muchas historias y todas de esas que a mí me gustan dramáticas, pasionales, fantasmales. Pero oye, parece que estoy en el desierto y sólo veo arena. Un beso.

Hola Rosa, me encanta tu compañia aunque no en blanco, a tí te sobran colores para pintar historias, esas que tu cuentas y son pura poesía. Encendamos la chimenea del faro, tú me cuentas una de esas historias y yo cierro los ojos, escucho y me adormezco. Un beso compartido.

Humberto Dib dijo...

Hermoso faro, seguramente encontrarás el mejor camino gracias a él...
Un beso.
HD

Anónimo dijo...

La falsedad y las luces de neón que te arrastran a soltar eso que con tanto trabajo ganan algunos...y algunas...son las tinieblas...Pero yo...que tengo un faro también particular, intentaré darle otra orientación...lo malo es que pocos comparten conmigo ese nuevo enfoque que mira hacia otras riquezas, hacia otros mundos y otros espacios...y...a pesar de tener faro...me siento, tantas veces, tan sóla, tan extraña, tan aislada...tan out.....
Pilar

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Que mejor que ver un faro cuando te sumerges en un maremoto!

Un abrazo,

Mar Horno dijo...

Humberto, eso espero. Con sólo mirarlo al atardecer ya me voy olvidando...

Pilar, qué bien lo explicas. Vamos a ver si logramos poner en valor esas otras riquezas, esos otros espacios. Tú si que tienes dos faros, además, preciosos. Un beso.

Pedro, si es que lo peor es que el mar está en calma, calma chicha, sin viento que mueva las velas. Ahora, sí, el faro lo veo. Un saludo.

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