martes, 15 de noviembre de 2011

Horas muertas

Las horas han muerto. Qué triste su entierro de segundos y minutos secos. El tiempo perdido se lamenta, las estaciones suspiran compungidas, la hégira se ha vestido de luto, las edades arrojan crisantemos. ¡Pero ay, los besos no dados!, al borde del desvarío, lloran sin consuelo.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

Será por eso que no paro de dar besos a los que más quiero???? Será por eso que quiero vivir a tope los momentos más felices????
Qué pena de horas perdidas y de años olvidados y pasados...
Un abrazo
Pilar

Patricia Nasello dijo...

Triste y perfecto.
Puede ser perfecto el desconsuelo?
Así parece

Extraordinario, Mar!!!

Un abrazo

Nicolás Jarque dijo...

Mar, las horas muertas no tienen consuelo. Guardo un respetuoso minuto de silencio por ellas.
Me ha gustado mucho este repaso al dolido tiempo.
Un abrazo.

Odys 2.0 dijo...

Ojalá que uno no tuviera que arrepentirse nunca de las cosas que, pudiendo haber sido, nunca fueron resueltas, como esos besos perdidos que tan tristes aletean en tu pensamiento.

Precioso, gracias.

moderato_Dos_josef dijo...

realmente si el tiempo muriera, qué sería hoy de nosotros que hemos tenido que crearlo para poder sobrevivir...
Excelente micro.
Un placer visitarte.
Un abrazo.

Susana Camps dijo...

Me parece muy potente el contraste de la sequedad de los minutos, los crisantemos, etc. con el llanto desconsolado de los besos. Creo que esa contraposición me sugiere más tristeza que el mismo hecho de que sean besos lo que se pierda. (Y por otro lado, qué triste y qué cierto...)
Abrazos en día de lluvia.

Maite dijo...

Fantástico Mar, muy lírico, un tono excelente. Hoy he podido leerte en MiNatura, eres una campeona :)

Lola Sanabria dijo...

Nostalgia en su estado puro. A cuento del tiempo que nos toca vivir.

Abrazos vivitos y coleando.

Adivín Serafín dijo...

Precioso como la mar cuando te busca y no te encuentra, corriendo por los bulevares buscando tu beso.

Blogsaludos

Mar Horno dijo...

Pilar, ya sabes, carpe diem. Un beso.


El desconsuelo de lo que pudo ser y no fue, no tiene medida. Un beso Patricia

Mar Horno dijo...

Nicolás, el tiempo, la vida perdida, es pecado. Hay que arrepentirse y vivirla a tope. Un saludo.

Odys, gracias. Arrepetirse de haber hecho algo es malo, pero arrepetirse de no haberlo hecho es peor. Un saludo.

Mar Horno dijo...

Moderato, bienvenido al blog. Muchas gracias por tu comentario y vuelve cuando quieras.

Hola Susana, creo que es un buen micro para un día de lluvia gris y nostálgico. Un beso.

Mar Horno dijo...

Maite, muchas gracias. No he visto todavía miNatura. Me encanta esa revista, nunca me puedo resistir. Un beso.

Lola, el tiempo hija, que se nos escapa. Otro beso vivito y coleando.

Mar Horno dijo...

Adivín, los días de lluvia inspiran hasta los comentarios. Un saludo.

Alberto Proset (Ojodegato) dijo...

Más que un tic-tac, el micro va marcado por el sonido de las enormes losas que parecen ser los segundos al chocar contra el suelo.
...me voy a preguntar al sr. Google qué significa "hégira"...
Un saludete, Mar.

Elysa dijo...

Qué triste esos besos que lloran, esos que no se dieron. Es un micro redondo, Mar.

Besitos

Mar Horno dijo...

Alberto, siempre está bien aprender palabras nuevas. Hasta pronto.

Elysa, gracias, los besos no dados son muy, muy dolorosos. Un beso.

Anónimo dijo...

TOTAL!... Imágenes potentes, rotundas, certeras.
Un beso la mar de grande.
Nuria.

Mar Horno dijo...

Nuria, siempre es un placer encontrarte en el blog y siempre es un placer leer tus comentarios. Un beso.

Ximens dijo...

Tu relato me hace pensar que en una época digital efectivamente las horas han muerto, ya las clases son de 50 minutos, una hora de rehabilitación, 40 minutos. Tal y como lo cuentas he visto a los minutos, segundos y demás alrededor de la tumba. Nunca se debería confundir las horas perdidas con las muertas. Lo de los besos no llego.

XAVIER BLANCO dijo...

Mar, me ha gustado este texto. Corto pero intenso, trabajado vocabulario y encadenamiento exquisito.

Cuántos besos no dados, cuántos sueños no soñados, cuántos suspiros no suspirados. El tiempo, el maldito tiempo que nos atenaza, que nos cerca y asedia sin mesura. Pero ¿qué sería de nosotros sin el tiempo? que no es mas que la vida que nos vive. El no tiempo es la nada, una esférica sin aristas a las que asirse...
No te preocupes hoy no he bebido, es de natural.
Un abrazo Mar, gracias por venir a mi casa, por ser como eres, y por escribir de esta forma.

Anónimo dijo...

Soy Mar Horno como anónimo.

Ximens, hola, yo creo que las horas perdidas éstán aún más muertas que las horas muertas. Cuando pierdes el tiempo, cuando simplemente lo dejas ir, vas perdiendo la vida. Carpe diem. Ah y los besos no dados cuando has tenido la ocasión son los que más duele perder. Un saludo.

Hola Xavier, a mi me obsesiona el paso del tiempo, el tiempo perdido, las horas muertas. Cuando cumples cierta edad (joder hablo como mi madre) el tiempo se nos escapa entre los dedos y empiezas a plantearte vivir a tope el que te queda. MIl gracias a tí por visitar mi blog, tus comentarios son siempre de altura. Un saludo. Mar Horno.

Torcuato dijo...

¿Serán muchos los besos no dados? ¿O sólo cuentan los no dados y pensados, o deseados?
Besos dados para ti, Mar.

Mar Horno dijo...

Torcuato, valen todos, los pensados, los deseados, los imaginados, los desaprovechados. Un saludo.

Laura dijo...

Este me lo había saltado sin querer, Mar. Los besos no dados son la pena de los corazones al morir las horas.

Es precioso. Besos.

Mar Horno dijo...

No pasa nada Laura porque te saltes alguno, lo importante es que cuando te pases disfrutes leyendo. Un beso Laura.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Querida Mar:

Los hombres no tienen derecho a recibir felicitaciones más que en el momento de su muerte. Lo reconocemos así si hacemos un esfuerzo objetivo como el que tú realizas. Pero una vez muertos, ya no pueden recibirlas. Es una lástima. Si pierden las ocasiones en que verdaderamente las merecen...

Un beso.

Anónimo dijo...

Amigo mortal, no hay que perder ni una ocasión, ni una sola. Un saludo. MAR HORNO.

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