martes, 25 de octubre de 2011

La mascota


La ciudad se ha vuelto muy peligrosa, así que, como los perros me dan alergia, compré un cactus guardián. Lo sometí a un férreo adiestramiento en la maldad: lo regué con un poquito de agua de rabia, lo aboné con bolitas orgánicas de crueldad, lo puse a pleno sol de Dios a 40 grados y le afilé las púas con un cuchillo que robé del matadero. Tanto entrenamiento ha dado su resultado y, a la primera de cambio, ha ensartado al cartero cuando me traía varias facturas del banco. He metido al pobre hombre en casa rápidamente y cuando se ha hecho de noche he abandonado su cadáver en la puerta de la oficina de correos, con una nota de disculpa. En un descuido también ha matado al pervertido del jardinero de la vecina que vino a traerme unas azaleas, a un estafador disfrazado de vendedor de máquinas de coser y a varios odiosos niños que saltaron la verja para recuperar su pelota. Ante tamaña carnicería lo he trasladado al patio trasero con la absoluta certeza de que esto se me ha ido de las manos. Así que he decidido cortar por lo sano. Esta noche lo mato de un hachazo. Al atardecer, mientras le ponía su platito de sangre de pollo junto al tiesto, he canturreado una de sus canciones preferidas para que no intuyera mis intenciones, pero me ha parecido que se inclinaba hacia mí más de lo debido, como susurrándome un áspero reproche. Una extraña punzada ha recorrido mi cuerpo. Me he alejado deprisa y he subido a mi dormitorio para espiarlo desde detrás de las cortinas. Cual ha sido mi asombro cuando he visto, desde la ventana, mi cadáver tendido junto a su figura cactácea y, al mirarme en el espejo, una de sus largas púas clavada en la sien.

Animáos a enviar un micro, convocatoria abierta hasta el 13 de noviembre.


23 comentarios:

XAVIER BLANCO dijo...

Mar, lo leí allí, es genial, con diferencia el mejor de todos los presentados hasta la fecha. Tenía un cactus en casa, disimuladamente lo dejó ayer al lado del contenedor de la basura, nada mas abandonarlo me giré y ya no estaba, hace dos días que no duermo, ni siquiera miro por la ventana.
Un abrazo.

Luisa Hurtado González dijo...

Es muy bueno y muy simpático, a la vez.
Si es que los adiestramientos extremos tienen consecuencias imprevisibles para todos, para los entrenados y para los que entrenan (que pueden ser víctimas en dos segundos, como es el caso)

montse dijo...

Tan bueno e inquietante como surrealista...me ha animado a participar. Menos mal que no tengo que pasar delante de ninguno....

Sara Lew dijo...

Ese cactus asesino se las trae...
Con este genial micro vas a por todas, Mar. Es muy bueno.
Un abrazo.

Patricia Nasello dijo...

Genial!!!!!

Como quería la generación del ´60: la imaginación al poder. Pero una imaginación tan bien narrada, que admira.

Te deseo lo mejor para este concurso, Mar. Tu micro la merece.

Abrazos

Torcuato dijo...

Todo un lujo poder leer cosas así. Te felicito Mar.
Besos

Susana Camps dijo...

Me ha encantado, Mar. Me parece un derroche de imaginación y buena escritura: cautivador e inolvidable.
Mis mejores augurios para el concurso.
Besos.

ana dijo...

Una maravilla fantástica,cria cuervos y ....
que bien escrito ,atrapada en tus micros estoy,jajaja,que bueno!
Ana

Mar Horno dijo...

Xavier, muchas gracias, pero permítete llevarte la contraria. El tuyo es original, divertido, fresco, bien escrito y se adapta superbien al tema fantástico. Asi que, como dicen..., ya veremos. Un saludo.

Mar Horno dijo...

Pues sí Luisa,si tú entrenas al pobre cáctus para detectar la maldad y pretendes que no detecte la tuya pues mal guardián es. Él ha hecho lo que sabe y se le ha enseñado.

Mar Horno dijo...

Montse anímate a participar que el tema fantástico da mucho juego.

Gracias Sara, la verdad que es que me gusta mucho pero no pensaba que fuera tan bueno. No hago más que leerlo desde que estoy recibiendo tantos elogios. Un beso.

Patricia, yo, recibiendo estos comentarios ya soy ganadora. No me esperaba que os gustara tanto. Un beso.

Mar Horno dijo...

Torcuato, lo que es un lujo es tu comentario Gracias.

Elysa dijo...

Muy surrealista y bien escrito, engancha y no puedes parar de leerlo. Es difícil olvidarlo.

Suerte

Besitos

Miguelángel Flores dijo...

Jo, qué bueno, rebueno. Y lo mejor es de esos que disfrutas desde el principio. Que no estás deseando que llegue el final para ver qué pasa.

Felicidades, para mí, casi, casi ya has ganado. Ahora me falta leer el resto.

Un abracico.

Rosa dijo...

Que original y fantástico Mar. Me ha encantado. Que tengas mucha suerte.

Besos desde el aire

Mar Horno dijo...

Susana, ya es como haber ganado con tus comentarios. Por ahí hay muchos microrrelatistas que escriben pero que muy bien. ¿No te animas?.

Ana, tú si que eres una maravilla. Yo solo espero que disfrutes y pases un buen rato leyéndolos. Un beso.

Elysa, me encanta que te haya enganchado. No te dejaré escapar, je, je, un beso.

Miguel Angel, gracias, pero tienes que leer el resto de micros participantes. Hay uno que se llama Fecundación in vitro que es muy bueno y divertido. Anímate a participar y haces una buena competencia.

Rosa, gracias por desearme suerte. Viniendo de tí es como llevar un pata de conejo. Seguro que gano, je, je, Un besazo.

Yolanda dijo...

Que lujo leerte. No me canso de repetirlo: me encanta tu estilo. Enhorabuena.

Mar Horno dijo...

Yolanda, lo que es un lujo es tu comentario. Pásate cuando quieras.

Maite dijo...

Excelente relato Mar, llevas muy bien la historia del cactus asesino, hasta el desenlace final, perfecto.

montse dijo...

Me he animado a participar, aunque yo también creo que con tu cactus va a ser difícil medirse. Es muy bueno; me sumo a los elogios porque lo pienso, y además es ideal para hacer un corto de esos que te dejan pensando.

Mar Horno dijo...

Muchas gracias Maite. Al final me váis a hacer que me ponga colorada. La verdad es que este cactus asesino está dando mucho que hablar.


Oye Montse, me alegra que te hayas animado a participar. Al decir tú lo del corto ¿no te recuerda el micro a la película La tienda de los horrores?. Las plantas al poder. Un beso.

Gabriel Bevilaqua dijo...

He echado un ojo por los textos (ay, nif, nif, es sólo para España) y de los que he visto el tuyo está entre los mejores. Me gusta mucho desde la idea muy original hasta la facilidad con la que se deja leer. Tal vez en la primera oración, yo no hubiera mencionado al perro (que funciona como justificativo) y hubiera dicho algo del tipo "Como la ciudad se ha vuelto muy peligrosa, me compré un cactus guardián". Pero son pareceres y gustos. Y tu texto es excelente.

Saludos

Mar Horno dijo...

Muchas gracias Gabriel por tu comentario. La verdad es que la frase del perro no aporta nada, pero yo creo que tampoco está de más. El perro es la mascota guardián por excelencia, comprar un perro de presa hubiera sido lo normal, pero ante la alergia, un cactus tampoco está mal, visto lo visto. Un saludo sin púas.

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