viernes, 14 de octubre de 2011

El cuento preferido de todas las niñas


El Príncipe ha cabalgado sin descanso durante siete lunas. Consigue salir del intrincado bosque de espinos que rodea el castillo y llega ante la fortaleza donde dormita hechizada La Bella Durmiente. Lleno de arañazos, muerto de calor y acosado por las moscas, a duras penas atraviesa el foso de lava ardiente por un puente derruido. La armadura le pesa como una losa, como un lastre de sudor y cansancio. Llega al patio de armas, supera el asco que le producen algunos cuerpos dormidos que han empezado a descomponerse desparramados por los rincones. Mata al dragón que deambula por el palacio. Burla las trampas de opereta que puso La Bruja de la Rueca. Sortea los cadáveres de otros príncipes que tuvieron menos suerte. Deja atrás al Rey y la Reina roncando en el salón del trono. Vaga por el laberinto de estancias, salones, caballerizas y patios hasta descubrir la torre donde aguarda la princesa encantada. Llega por fin, quiere su premio. Una princesa es difícil de encontrar y él quiere la suya ¡pero ya!. La violará allí mismo. Tira la puerta abajo de una patada, entra como un huracán y encuentra la cama con primoroso dosel vacía. Duda, mira debajo del señorial lecho, detrás de un canapé, de un biombo de seda. Nada. ¿Dónde está la puñetera princesa?. Se deja caer derrotado en un sillón de terciopelo y tose por la nube de polvo espeso que asciende de la tela. La sangre bombea deprisa en sus sienes, está a punto de sufrir una apoplejía y, de pronto, sus ojos se posan en un sobre dorado que sobresale de los almohadones de la cama, lo abre raudo y lee los renglones de letra caligráfica y elegante:
"Querido Príncipe Azul, quien quiera que seáis. Siento que tanto esfuerzo no haya tenido recompensa. Os pido disculpas. Esperando a vos durante quince años me he despertado varias veces y el paso lento del tiempo me ha dado una perspectiva de la vida diferente y ha cambiado mis expectativas. Me lo he pensado mucho y me he dado cuenta de que nunca creí en el amor eterno, nunca quise ser princesa, nunca quise estudiar Oratoria, Diplomacia, Protocolo o Filosofía, nunca quise casarme, nunca quise tener hijos y nunca quise rendir cuentas a nadie. Yo lo que de verdad he querido ser es pirata, navegar sin patria ni bandera, saquear y beber ron hasta caer muerta. Es una fijación que tengo desde pequeña y que los correazos de mi padre no han conseguido quitarme de la cabeza. Así que, me he carteado con Barba Roja y he conseguido que me admita en su barco como marinero a cambio de mi virginidad. Os recomiendo que si lo que queréis es una princesa, busquéis por el castillo al Juglar Alejandro. Es una reinona como la copa de un pino.
Afectuosamente de otros, La Ex Bella Durmiente".

27 comentarios:

montse dijo...

Es impresionante. Y de todas formas él no está para violar a nadie después de la travesía de llegada, la hubiese decepcionado. Me encanta...¿vas a hacerlo con más cuentos?

Sara Lew dijo...

Genial! Este sí es un final de cuento...
Un beso.

Lola Sanabria dijo...

¡Así se hace! Ese es mi cuento y no las baboserías que andan por ahí sueltas.

Abrazos de pirata.

Patricia Nasello dijo...

No me queda más que sumar mis aplausos a los anteriores

Bravo!!!!!

Nicolás Jarque dijo...

Mar, genial, genial versión del cuento tantas veces contados. Es una versión para enmarcar. Qué digo, es una original visión de lo que seguramente pasó y pasa. Me he reído mucho con todas las desventuras que ha sufrido el príncipe tardón y con la revolucionaria princesa.
Felicidades por el cuento. Un abrazo.

Miguelángel Flores dijo...

Muy bueno. Princesas al poder (de su propia vida). Él, seguramente buscó al juglar Alejandro. Y son felices desde entonces en un castillo con un pendón de seis colores. Como si lo viera.

Un abrazo, Mar.

Elysa dijo...

Este es mi cuento, sí señora, así me gustan a mí. Me encanta, me encanta, ¿te he dicho que me encanta...? no solo la historia si no todos los detalles que la hacen tan visual.

Besitos

Mar Horno dijo...

Hola Montse, la verdad es que tengo varias revisiones escritas de cuentos clásicos que me encantan, las iré publicando.

Gracias Sara. Yo me preguntó porqué no escribirán cuentos así, si no habrá una conspiración mundial de cuentístas en pro de la noñería. Pobres niñas, luego pasan el resto de su vida desintoxicándose de esos cuentos.

Gracias Lola. A mí me encantan las revisiones de los cuentos clásicos, sobre todo las que son tan del gusto de los microrrelatistas, que no dejan títere con cabeza.

Rosa dijo...

Yo también quería ser pirata...

Besos desde el aire

Mar Horno dijo...

Muchas gracias por tus aplausos Patricia.

Nicolás, yo creo que pasa más de lo que nosotros creemos pero no nos lo cuentan. Un saludo.

Miguel Angel, realmente el cuento de hadas es el de que El Príncipe azul y el Juglar fueron muy, muy felices y su castillo siempre estaba lleno de pendones, ja, ja.

Muchas gracias Elysa, me alegra haberte hecho pasar un buen rato. Un beso.

Rosa, nunca hubiera sospechado que quisieras ser pirata. Nunca es tarde si la dicha es buena. Anímate. Un besazo.

ESPERANZA dijo...

Ja,ja,ja, me encanta. Por una vez un cuento es real como la vida misma. Yo también soy de la brigada anti-ñoñerías.

Un abrazo,

Humberto Dib dijo...

Una versión original y con un final perfecto...
Abrazos.
HD

Mar Horno dijo...

Hola Esperanza, si, ñoñerías las justas, no se puede esperar a un príncipe tanto tiempo por muy azul que sea. Un beso.

Gracias Humberto, es verdad, a mí que me cuestan tanto los finales, éste es ideal. Un saludo.

Maite dijo...

Yo siempre he dicho que los cuentos de hadas y las películas románticas deberían ser para mayores de 18 años, que sino luego pasa lo que pasa. Buena revisión del cuento, Mar. Un beso.

Mar Horno dijo...

Hola Maite, los cuentos de hadas clásicos hacen mucho mal. Yo, en la única hada que creo es en la hada Video ¿os acordáis? La de la bola de cristal. ¡Madre mía, qué vieja soy!. Eso si era un programa infantil y lo demás se queda en mantillas. Un beso.

Anónimo dijo...

Ja,ja,ja....Fabuloso, Mar...ja,ja,ja....
besos de otra pirata...eh!!!!????? es estupenda esta historia...la que nos gustaría vivir a nosotras????...ufff...a vece siiiiiiii!!!!! Se la leeré a mi hija cuando...tenga eda, aunque no demasiado tarde, para que el tiempo le haga creer en los principes...
Pilar

Mar Horno dijo...

Muchas gracias Pilar. Tu hija, con lo inteligente que es, no necesitará cuentos para saber que no existen los príncipes azules, ni falta que hace. Un beso.

Alberto Proset (Ojodegato) dijo...

jejej... me he reído un montón. Los clásicos son una parodia del pasado. La realidad es esta, la que tú nos has mostrado.
Un saludo.

ana dijo...

Estupendo!!! Que cada princesa encuentre su propia realidad cuando despierte del sueño...Desde luego esta es un ejemplo a seguir,jajajaj,un acierto!

Mar Horno dijo...

Me alegro de que te hayas divertido Alberto, con los tiempos que corren es difícil reir. Un saludo.

Hola Ana, éste debería ser el cuento de cabecera de todas las niñas. Si nos cuentan cuentos que por lo menos sean reales y divertidos. Un besazo.

Anita Dinamita dijo...

Mar, no sé como todavía no había pasado por aquí. Me encanta esta Ex bella durmiente bucanera, y hasta el príncipe violador tiene su aquél.
Excelente, ahora solo falta poder contárselo a las niñas.
Abrazos

Mar Horno dijo...

Cuanto bueno por aquí, madre mía. Bueno Anita, las niñas son muy listas, éste les gustará mucho más cuando entiendan lo que es una reinona. Un besazo y vuelve cuando quieras.

César dijo...

Si es que el punto canalla os va cantidad. Siento que todavía hoy haya "princesas" que digan: "no me importa si es feo o guapo si tiene pelas y coche" (oido hace un mes en boca de una joven que no llegaba a los 20 y que paseaba por mi barrio).

Yolanda dijo...

Por fin una visión diferente del príncipe azul y también de la princesa. Muy bueno.

Mar Horno dijo...

Bueno César, si una mujer tiene que pasar la vida con un canalla, mejor que ella pueda elegir con que canalla será. Mejor un pirata declarado que un príncipe que esconde un pirata. Gracias por tu comentario.

Muchas gracias Yolanda. Ya sabía yo que sería el cuento preferido de todas las niñas. Un beso.

Carlos de la Parra dijo...

Grande.
Una princesa adelantada a su época.
Claramente ubicada en la liberación de la mujer.

Mar Horno dijo...

Hola Carlos, cuanto bueno por aquí. Yo diría que es una mujer como la copa de un pino. Mucha liberación de la mujer pero yo a las nuevas generaciones las veo más preincesas que hace 40 años.

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