martes, 9 de diciembre de 2014

El pueblo que sabía demasiado

Cuando se tomaba una copita de anís del Mono, doña Águeda veía el futuro con una clarividencia milagrosa. Lo que era de mucha utilidad para sus vecinos. Se presentaban en su casa con una botellita y salían sabiendo el porvenir. Cualquiera que consultaba sus cartas podía, con tranquilidad, despedirse de su padre años antes de que muriera, adular a conciencia al familiar que le dejaría su herencia en un futuro, superar sin excesivos traumas un garantizado divorcio o preparar con anhelo una infidelidad venidera. Aunque también hubo destinos  equívocos y equivocados. El de Marcelo, que se colgó de un balcón desesperado por los desaires de Adela, empecinada en el vaticinio de que nunca se vestiría de novia. O el de Tobías, que tuvo que matar al alcalde —de forma bastante sangrienta—a pesar de que nunca sintió ninguna animadversión por él. Es más, todo lo contrario.




Fernando Martínez y Mònica Sempere me invitaron a participar en la última propuesta de Diarium. Su exposición "Materiales inanimados", donde se unen fotografías de objetos y microrrelatos de grandes amigos y microrrelatistas. Yo elegí una botella de anís del mono. Espero que os guste. Podéis visitar la exposición en "Diarium", Barberà del Vallès, Vía Sant Oleguer, 9.

11 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Si es que saber tanto tantísimo y a golpe de anis del Mono, puf,...
Una excelente propuesta y una excelente exposición, no cabe duda.

Mei Morán dijo...

Mar, muy buen texto para una bonita idea de Fernando y Mónica.
Besos

Manuel Montesinos dijo...

Sandro Rey habría pagado y mucho por tener cerca atan avispada y sabia bruja y adivina.
Pena del alcalde, pero...Un abrazo mar buen texto en tu línea de talento recurrente. Buena idea de Fernando y Mónica muy interesante.

Miguel jiménez salvador dijo...

El relato es magnífico Mar, y la foto que lo ilustraba, de lo mejor de la exposición.

Abrazos.

Yolanda dijo...

Un gran micro para un gran proyecto, enhorabuena doble.
Me encantó.

Ximens dijo...

Qué bien! Leer a Mar es leer el Cielo.

Diego Morillas dijo...

Una vez más, estupendo. No tomaré el anis esta Navidad no quiero saber tanto.

Cabopá dijo...

¡Cómo disfruto leyéndote, amiga Mar.

Besicos

Laura dijo...

Mujeres clarividentes, como la vida misma. Un placer leerte Mar y un besazo.

Mar Horno dijo...

MUCHAS GRACIAS AMIGOS POR COMENTAR. El blog está un poco abandonado y tener de nuevo tanto amigos es un placer.
Gracias LUISA, MEI, MANUEL, MIGUEL, YOLANDA, XIMENS, DIEGO, CABOPA, LAURA
Un abrazo muy fuerte.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Es lo que tiene el alcohol que o deshinibe o emborrona la conciencia. Me gustó.

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