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jueves, 27 de enero de 2022

Cifras

Finalista La Micro

 Cuando se produce una catástrofe, con muchos muertos, ocurre un fenómeno de transmutación asombroso que nadie puede explicar. Las personas se transforman en números. El prodigio ha sido estudiado por científicos y magos de todo el mundo sin que nadie haya podido descubrir el mecanismo del proceso. A los familiares les da igual ese prodigio, lloran desconsolados cuando les entregan su número impreso en una hoja de papel reciclado. Les dan un siete o un ciento nueve, que se llamó Alberto o María y que quisieron ser astrónomos o fontaneros, cultivar un huerto o participar en un club literario. Poco pueden hacer ya. Si acaso meterlos entre las páginas de un libro de álgebra, para sentir que les honran, que estarán acompañados, que hay otras ecuaciones llenas de incógnitas que sí pueden resolverse.


Micro finalista de diciembre en el concurso anual de  La Microbiblioteca. Fallo aquí

viernes, 22 de enero de 2021

Dislexia

#MiMejorMaestro

 

Cerca de mi colegio pasaba un río de tinta. Corría oscuro, rumoroso, cantarín. Cuando en la asignatura de lengua la Seño Esperanza me veía ponerme roja, bajar los ojos y retorcerme el llanto, daba una fuerte palmada que apartaba de mí la atención de mis compañeros y terminaba la clase con cualquier excusa. Luego me cogía de la mano y decía: “vamos a bañarnos al río”, aún sabiendo que a mí me daba pánico. Yo apenas conseguía nadar. Daba unas brazadas, mientras convertía la tinta en letras, las letras en palabras, pero luego empezaba a hundirme, me faltaba la respiración, me faltaban las frases y la Seño tenía que sacarme del pelo antes de que me ahogara. Era tan fácil para ella… Se sentaba en la ribera, mojaba los pies en la orilla y escribía sus artículos del periódico como si nada. La realidad estaba ahí, mojaba la pluma y la hacía corpórea, magia sobre el blanco papel. Pero mis pensamientos no se dejaban teñir, bullían en mi cabeza, se reían de mí y huían a la carrera como fantasmas temerosos. Ella insistía e insistía, y me hacía mojar la lengua en el río, mojar las manos y, era verdad que allí estaban, formas negras como lombrices traviesas, pero solo conseguía sacar vocales y consonantes sueltas. La Seño Espe me regaló una preciosa caja de galletas y me dijo que las fuera guardando todas, como joyas preciosas, hasta el día que pudiera escribir esta historia.




Microrrelato seleccionado entre los 10 primeros finalistas, de entre más de 900 relatos, en el Concurso de Zenda Libros, #MiMejorMaestro

viernes, 24 de julio de 2020

Ocaso


Un viejo camina por la playa a diario, varado en los días de un extraño verano de vacaciones familiares. Con la rutina del que nada espera, se entretiene en coger algún trozo de cuerda huérfana, un erizo muerto, piedras blancas como lágrimas de ahogados o desconsolados restos de modernos naufragios. Un día ve llegar una caracola de espirales perfectas. Son objetos curiosos las caracolas. Cuando son arrastradas por las olas, siempre hay alguien que les quita la arena y se las acerca para escuchar. ¿Para escuchar el qué?, nos preguntamos siempre. El sonido del mar, dicen. Pero mienten. El viejo se agacha con dificultad, la toma  y se la pone en la oreja.
—¿Qué? —interroga lacónico el hijo que le acompaña.
—El oleaje —miente el primero. Y la lanza al agua como si quemara.
Pero ya es tarde.  Ha oído el mensaje.



Participación en le Concurso de Zenda Libros #historiasdeviajes



lunes, 20 de julio de 2020

Finales de verano


Tardes sin puñaladas de relojes. Tiempo suspendido de empleo y sueldo. Mar pintado con el color cian de un estuche de ceras. Besos siempre nuevos. Helados de fresa de los campos de fresas para siempre. Cuerpos  desnudos sobre suelos frescos. Miradas que se beben con cañita. Olvido no olvida, es más, lo recuerda en demasía. Recuerda su viaje a Agua Amarga, la textura de la arena o el olor de la brisa marina como si estuviera viajando, tocando y oliendo en este mismo momento. Sobre todo recuerda a su amor de verano, con la viveza de mil alfileres clavados en su estómago. Su amante sí ha olvidado a Olvido, con la facilidad del que ha querido solo a medias y puede borrar sin pesar las muchas fotos que entonces necesitó tener de ella. Casualidad de tiempo y lugar, un fresco día de octubre, el recuerdo de Olvido y el olvido de su amante se encuentran por la calle. Se saludan con cortesía. "Adiós, Olvido", dice él. Y de pronto recuerda y la vuelva a amar con locura. "Adiós, recuerdo", dice ella. Y entonces Olvido, por fin, le olvida. Un justo final para la historia, de entre todos los finales. Pero hay que recordar que ese día era tormentoso y toallas descoloridas, sombrillas y palabras gusta de llevárselas el viento.


Participación en el Concurso de Zenda Libros #historiasdeviajes


lunes, 11 de mayo de 2020

Cielos

Tantos muertos durante la pandemia, tantos, que hubo que organizar los cielos. Los mayores al cielo de los perros, que ya no hay sitio en el de los hombres. Sin duda, allí serán felices los suicidas octogenarios que desafiaron tantas veces a la muerte, los sabios más por viejos que por diablos, los artríticos lentos como tortugas, los curtidos lobos de mar, los valientes de causas perdidas, las madres de antiguos niños muertos, los audaces sin pelos en la lengua o los tardíos deportistas extremos. No recibirán ni un ladrido reprobatorio y solo se les exigirá una conducta medianamente canina, como amarse a mordiscos, redimirse a lametones o revolcarse en el consuelo. Habrá ciertas normas, eso sí. No podrán perseguir gatos. Pero, como decía mi abuelo, ningún paraíso es perfecto.


Para el Concurso de Zenda Historias de mayores #NuestrosMayores.





Ha quedado entre los 10 microrrelatos finalistas premiados. Ver el fallo AQUï


lunes, 16 de diciembre de 2019

Reencarnación


El monje tibetano Nagarth siempre enseñaba a sus discípulos la historia del único hombre del mundo que recordaba todas sus vidas pasadas. Los mismos afanes,  fracasos e ilusiones se repetían en sus muchas existencias a pesar de que, en cada una de ellas, el hombre intentaba enmendar los errores. Ya al final de la última vivida, lloró sin consuelo tendido en su cama. Desesperado, abandonó la búsqueda del sentido de todo aquello. Contado esto, Nagarth guardaba un silencio elocuente.
—Maestro, ¿es que no es correcto sentir desesperación ante la certeza de representar sin libertad la misma función, una y otra vez, como en un gran teatro?
—No. Lo correcto sería sentir curiosidad por descubrir ante qué público se actúa.




Finalista de noviembre en La Microbiblioteca.

La vaina

Premio RedPal


Mi padre era un gigante. Subidos sobre sus hombros veíamos el mundo. Un día empezó a encoger. Apenas un milímetro al mes. El médico nos dijo que era una enfermedad incurable. Primero encogía la cabeza y luego le seguía el cuerpo, por pura empatía. No sabíamos cómo cuidarlo, solo quererlo. Así que le llevábamos siempre de la mano, le dábamos besos sonoros, le recordábamos la alegría o le mostrábamos la luz de las estrellas. Él se despertaba a veces perdido y decía, ¿por qué ha crecido hoy tanto el mundo? Ya tan pequeñito, nosotros ahora los gigantes. Mi madre, terca, cogía el metro de costura y medía su corpachón postrado sobre la cama. Ves, niña, está igual que siempre. Y era verdad, porque necesitábamos ocho personas para bañarlo. Pero yo sabía, al mirar sus ojos vacíos de sí mismo, que no tardaría en caber en una vaina de habichuelas.


                                                                                                                 A mi padre.





Tercer Premio de I Concurso de microrrelatos RedPal, Red de cuidados paliativos de Andalucía. Vídeo de la entrega de Premios AQUI

jueves, 19 de julio de 2018

El corazón en los pies

A Eleanora se le cayó el corazón a los pies. Se le descolgó del pecho y quedó varado entre el talón y los dedos del pie derecho. Hace un ruido de cascabel huero al andar. Se le ha instalado un vacío angustioso en el pecho y un inútil lleno en el plantar. El doctor le ha dicho que habrá sido por un trauma o un desamor y, entonces, ella recuerda dolorosamente que su amante la ha abandonado. Después del diagnóstico, le recomienda una vida tranquila y que no intente enamorarse por el momento. Así que ahora ella se pasa los días sola, podando la pena, observando el vuelo de las libélulas y metiendo los pies en las aguas del lago para calmar las arritmias. El médico le ha dicho que tranquila, que no le quedarán secuelas. Si acaso, una leve cojera al amar.


Fotografía de Benoit Courti


Basado en foto de Courti, este microrrelato ha sido seleccionado en "Esta noche te cuento" junto a dos de Ana Fúster y Juancho Plaza para publicarse en el recopilatorio de 2018. Muchos amigos entre los finalistas: Asier Susaeta, Arantxa Portabales, Patricia Collado, Raquel Lozano, Towanda, Dominique Vernay y Lluís Talavera.

viernes, 20 de marzo de 2015

Los ojos

Finalista febrero La Microbiblioteca

Todos los "Alvarado" tienen los mismos ojos. Hombres y mujeres. Son grandes, ligeramente rasgados y de un azul grisáceo casi blanco. Cuando algún vecino viaja por la comarca y se encuentra con esos ojos inconfundibles, dice: "mira, ahí va un Alvarado". No hay equivocación posible. Hay que tener cuidado con esas pupilas. Por ejemplo, si te enzarzas en una pelea con el tercer hermano, ese que es muy alto, y de pronto miras sus ojos, puedes equivocarte y evocar el brillo apacible de los de la abuela materna. Eso hará que pierdas la refriega. O si vas a visitar a la tía senil del padre, puedes terminar declarándole amor eterno al intuir en su iris el encanto salvaje de la sobrina. Todavía se recuerda el caso del marido de la hermana mayor. Nunca supo con quien de los numerosos Alvarado había hecho el amor. Acabó ingresado en una sanatorio desquiciado por la culpa. O por la ausencia absoluta de ella.

Foto de Pilar Mariscal


Finalista de febrero en La Microbiblioteca, junto a amigos como Ernesto Ortega, Fran Rubio, Nicolás Jarque. 


martes, 7 de octubre de 2014

La veleta

Relatos brevísimos Mandarín

En la segunda colina del pueblo, según se entra a la derecha, hay una casona con  una veleta que se mueve solo cuando no hay viento. Es una bruja negra de respetable trasero y sombrero picudo. Dicen que en cada aniversario del auto de fe de 1596 arranca la escoba del pedestal y vuela hasta el cementerio de los ingleses. Allí celebra un aquelarre con otras veletas de los contornos, incluidas las que tienen forma de gato. Entonces se oyen risas y gritos durante toda la noche. Nadie puede dormir tranquilo. Es un fastidio y los vecinos han elevado sus protestas al ayuntamiento. Pero el alcalde acalla las quejas diciendo que a ninguno le molesta la música en la verbena de San Blas, que el espectáculo atrae muchos forasteros, que todo los pueblos tienen sus leyendas y que qué más dará que en el nuestro  sean verdad.



4ª Edición del Concurso de relatos brevísimos Hotel Mandarán Oriental de Barcelona.

jueves, 1 de agosto de 2013

El viajero

Primer premio Concurso Casa de África

Imagen tomada de la red

Viajar abre la mente. Por eso el abuelo tenía un agujero en la cabeza de considerable tamaño. Muchas veces era divertido porque de él huían cebras a la carrera, algún lémur o una cría de elefante. Los niños siempre remoloneaban a su alrededor esperando que saltara de su mollera abierta cualquier sorpresa. Otras veces era muy fastidioso. Por ejemplo, cuando emergían sonidos estridentes de alguna gran ciudad o asomaba la punta del Kilimanjaro y teníamos que llamar a la grúa para sacar la gigantesca mole. Un día comenzó a brotarle agua en cascada y arrastró todos los muebles varias leguas, dejando en el jardín una canoa varada. En cierta ocasión, salió, no sin esfuerzo, una familia somalí con la que intercambiamos costumbres y saberes. Incluso, el pequeño Kalí se quedó con nosotros algunos años. Cuando el viejo, por fin, emprendió su último viaje, le pusimos su trasnochado traje de aventurero y le colocamos en una pira que ardió lentamente. Y mientras el humo ascendía, se alejaron también libertad, tolerancia, respeto, sueños. Como aves migratorias. Y de nuevo se abotonó nuestro pequeño ojal de las utopías.


Microrrelato ganador de la primera edición de "Purorrelato", concurso de microrrelatos organizado por la Casa de África, con sede en Las Palmas de Gran Canaria. Han participado cerca de 800 textos en español, inglés, francés y portugués procedentes de las cuatro esquinas del planeta y firmados en países como Emiratos Árabes, Antigua y Barbuda, Australia, Kenia, Sudáfrica, Costa de Marfil o Senegal.

FALLO DEL JURADO


lunes, 15 de abril de 2013

El acuerdo

Finalista La Microbiblioteca




En el pueblo hace tiempo que no anidan las cigüeñas. Vuelan de paso a otras tierras más pobladas. Pero yo nunca pierdo la esperanza de que, por descuido, se les caiga alguno. Cuando a comienzos de la primavera pasan las primeras, observo el cielo sin descanso. Un año tras otro. Hace dos días, por fin, vi uno bajar a toda velocidad. Corrí cojeando todo lo que pude pero la Eulogia estaba al acecho y le echó mano a la misma vez que yo. “Es mío, lo vi primero”. “Pero yo lo agarré y no dio con la cabeza en el suelo”. “Es para mí”. “No, para mí”. Al final, decisión salomónica. La mitad para ti, la mitad para mí. Lo echamos a suertes. A mí me tocó la parte de abajo y a ella la de arriba. Yo le cambio los pañales y le hago primorosos patucos de lana. La Eulogia le da de comer y lo peina. Pero lo que no puedo soportar es que a ella le dedique sus lindas sonrisas de ángel.






Allí estoy bien acompañada por Jordi Masó, Luz Leira, Pedro Herrero y Ernesto Ortega. Volver a casa, que se llama eso. Muchas gracias Micro.

miércoles, 3 de abril de 2013

El futuro es un reflejo

"Destellos en el cristal"


Extraños azares acechan detrás de carpas, carruseles y tómbolas de un parque de atracciones. Yo me solté de la mano y me perdí en la Casa de los Espejos cuando era pequeño. El tiempo se hizo largo allí y deambulé mientras oía voces lejanas. Me observé gordo, viejo, tuerto, flacucho, cúbico, amorfo, giboso, incluso elefante. Me rescató una vieja estrafalaria y antes de sacarme de aquel laberinto de lunas cristalinas, me regaló un espejito de bolso. —No lo pierdas, en él podrás ver por delante y no recordar nada por detrás. Así que pronto supe cuál sería mi profesión, qué zona de la ciudad se declararía urbanizable, el accidente que sufriría mi padre, con quién me casaría, el nombre de mis dos hijos y lo guapa que sería mi amante. Sin embargo, no podría asegurar que alguna vez no aumentara una dosis de somníferos, sobornara a ciertas personas o manipulara unos frenos.




La Internacional Microcuentista ha publicado su Antología de los espejos, con textos de 77 autores, llamada 
"Destellos en el cristal". 
Maravilloso. Enhorabuena a todos. Espero que os guste mi contribución.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Principio

En el

Microrrelatista 



"El principio"



martes, 23 de octubre de 2012

Deseos

Finalista de octubre


Hoy

En esta noche te cuento...








El micro quedó finalista en Octubre.

miércoles, 10 de octubre de 2012

En la nave de los locos




Hoy, Fernando Valls, ha tenido la deferencia de publicar en "La nave de los locos" 
un micro mío. Un honor.

 "EL MAR TAMPOCO ES EL MAR"



martes, 26 de junio de 2012

Consanguinidad

Publicado hoy en


El Microrrelatista








lunes, 25 de junio de 2012

El mal amor

Vendaval de micros 2012







Micro participante en el Vendaval de micros 2012 que tan impecablemente ha organizado Triple C.
Ha sido un placer participar y leer tan estupenda colección de micros.

EL MAL AMOR


domingo, 17 de junio de 2012

Los cuentos de nuestra vida


El Blog "Esta noche te cuento" ha llegado a su entrada 1000,

para celebrarlo ha lanzado otra propuesta de cuentos que se han publicado con el número JUN74-1000.

Si queréis leer mi contribución al cumplecuentos pinchad en el título








lunes, 11 de junio de 2012

El mendigo

Cambió como el viento...



En "Esta noche te cuento..."