viernes, 22 de enero de 2021

Dislexia

#MiMejorMaestro

 

Cerca de mi colegio pasaba un río de tinta. Corría oscuro, rumoroso, cantarín. Cuando en la asignatura de lengua la Seño Esperanza me veía ponerme roja, bajar los ojos y retorcerme el llanto, daba una fuerte palmada que apartaba de mí la atención de mis compañeros y terminaba la clase con cualquier excusa. Luego me cogía de la mano y decía: “vamos a bañarnos al río”, aún sabiendo que a mí me daba pánico. Yo apenas conseguía nadar. Daba unas brazadas, mientras convertía la tinta en letras, las letras en palabras, pero luego empezaba a hundirme, me faltaba la respiración, me faltaban las frases y la Seño tenía que sacarme del pelo antes de que me ahogara. Era tan fácil para ella… Se sentaba en la ribera, mojaba los pies en la orilla y escribía sus artículos del periódico como si nada. La realidad estaba ahí, mojaba la pluma y la hacía corpórea, magia sobre el blanco papel. Pero mis pensamientos no se dejaban teñir, bullían en mi cabeza, se reían de mí y huían a la carrera como fantasmas temerosos. Ella insistía e insistía, y me hacía mojar la lengua en el río, mojar las manos y, era verdad que allí estaban, formas negras como lombrices traviesas, pero solo conseguía sacar vocales y consonantes sueltas. La Seño Espe me regaló una preciosa caja de galletas y me dijo que las fuera guardando todas, como joyas preciosas, hasta el día que pudiera escribir esta historia.




Microrrelato seleccionado entre los 10 primeros finalistas, de entre más de 900 relatos, en el Concurso de Zenda Libros, #MiMejorMaestro

11 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Qué relato más bonito y poético, Mar. Espero que tengas mucha suerte, porque es precioso.
Besicos muchos.

Mar Horno dijo...

Muchísimas gracias Casa encendida. Un abrazo

Unknown dijo...

Suerte. Es precioso.
A. Alberto

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Enhorabuena. Puro lirismo.

Mar Horno dijo...

Muchas gracias por tu comentario

Mar Horno dijo...

Muchas gracias por comentar siempre en mi blog. Un abrazo

David Moreno dijo...

Uno más, otra joyita, otro micro de bella construcción y hermosas imágenes.
Suerte, no, talento, sí.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Mar Horno dijo...

Gracias David. Tu comentario en mi blog, es un tesoro.

Juan Manuel Pérez Torres dijo...

Echarte un ojo es aprender. Me encanta pasarlo bien leyendo, maestra.
Un abrazo.

Unknown dijo...

Me he ahogado en el encanto de esta lectura. Enhorabuena!!

Mar Horno dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios. Es un placer recibirlos.

Publicar un comentario