Mi casa está invadida por hormigas. Observo sus filas ordenadas por las baldosas del piso y me pregunto si no echarán de menos sus hormigueros en el campo. Pero se las ve tan contentas…Una vez, al principio, tras una fumigación intensa, las miré con una lupa y me dio la impresión de que se bañaban contentas en los charquitos de veneno. He terminado por acostumbrarme y las dejo ir a su aire. Especialmente les gusta la biblioteca. No sé cómo logran meterse entre las páginas de los libros para cambiar las palabras: hacen de la c una o, de la p una b, y así, adaptando sus cuerpecillos negros a las letras impresas. He notado que tienen una entusiasta predilección garciamarquiana y ayer no tuve más remedio que dejar que me arrastraran por el pasillo como si fuese el último vástago de una estirpe maldita. Pero esta noche no puedo evitar sentir una vaga inquietud. Las he visto marchar como un ejército diminuto e introducirse con decisión entre las páginas de “Crónica de una muerte anunciada”.
Micro seleccionado para formar parte de la publicación de un libreto con los mejores microrrelatos presentados al "I Concurso Nacional de Microrrelatos Villa Baños de la Encina" que se falló en Agosto. Es un homenaje a mi escritor favorito, el que más, quizás, me ha influenciado.
Tras dos meses de parón en los que he pretendido desconectar, disfrutar de todos los premios recibidos y recargar pilas, compruebo que la musa todavía no está dispuesta abandonar sus vacaciones. Pero espero comenzar a visitar los blogs de los amigos y ponerme al día. Un abrazo para todos.





