Siempre me gusta tender la colada al atardecer en la cuerda que hay entre los dos manzanos del huerto. Así, no se ahorca, como decía mi madre, que no soportaba que las sábanas le quedaran tiesas como muertos cuando el sol las achicharraba. Después me siento en la mecedora del porche y espero a que él asome por el sendero, con su andar lento, tras acabar su jornada. Cuando me ve, levanta la mano a modo de saludo, y, yo, siento entonces que las entrañas se me hacen espuma. Hoy no subirá por el camino, como todos los días, pero de todas formas me he sentado a observar con deleite su ropa recién lavada ondear al viento: su camisa, sus pantalones, sus calcetines, su pañuelo, él… ¡Lo que me ha costado colgarlo! Lo veo balancearse, ya sin gracia, y me parece que está a punto de caer de un momento a otro, como fruta madura, aunque algo podrido. No como las manzanas de la cesta que, desde hacía unas semanas, le llevaba a la Encarna cuando se iba trabajar un poco más temprano que de costumbre.
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| Como fruta madura |
Mención especial este mes de septiembre en el Concurso de "Esta noche te cuento..."
Los ganadores han sido:
SEP47. TAN VERDE COMO SIEMPRE, de Paloma Hidalgo Díez
SEP84. JUEGOS DE PATIO, de Nieves Martínez Menaya
SEP100. DE OLORES DE LA MEMORIA, de Fran Rubio
SEP109. CEREZAS de Miguelangel Flores
SEP137. NATURALEZA MUERTA, de Xavier Blanco
y los mencionados:
SEP51. Y COMIERON PERDICES, de Yolanda Nava
SEP63. INMADURO, de Fernando Andrés Puga
SEP73. MUJER DE CEPA, de Susana Revuelta
SEP96. MANZANAS, de Mar Horno
SEP126. MADUREZ, de Sara Lew
SEP129. EL SABOR DE LA FELICIDAD, de Rosa Molina
SEP135. HISTORIA DEL VIENTO DE OTOÑO, de Elysa Brioa
SEP140. EL SACRIFICIO, de Ignacio Rubio Arese
¡ENHORABUENA A TODOS!